Acostumbrados a manejarnos entre los últimos dispositivos tecnológicos, siendo habitual para nosotros hablar de smartwatches, coches conectados, internet de las cosas y de dispositivos wearables; no llegamos a darnos cuenta de lo privilegiados que somos conociendo las tecnologías que se convertirán en habituales en un futuro cercano. En ese ámbito se encuentra un dispositivo que despierta especial atención, estamos hablando de las Google Glass.

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El pasado viernes volvimos dejar la oficina para acercar esta tecnología a la gente de a pie y lo hicimos en el Museo de las Ciencias Principe Felipe con motivo del Día Mundial de la Visión. Durante toda la jornada colocamos un stand a las puertas del museo para mostrar este dispositivo que pocas personas han podido probar y tener en sus manos.

Fueron varias las sorpresas que nos llevamos durante la jornada, la primera de ellas era que cerca de la mitad de los curiosos que se acercaron a nuestro stand conocía o había oído hablar de este dispositivo. A otros les sonaba literalmente a chino eso de las Google Glass y sólo entendían la importancia o envergadura del dispositivo cuando le explicabas que se trataba de un móvil que llevábamos directamente ante nuestros ojos.

Supieran o no de lo que se trataba la realidad es que todos se sorprendían enormemente al tener una primera experiencia con las Glass. Simplemente el hecho de grabar un video ordenándoselo a través de la voz era algo casi mágico. Llegaba entonces la pregunta “¿esto qué vale?” Una cuestión que denotaba el interés por hacerse con estas gafas que aún no tienen fecha de salida al mercado.

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Pero sin duda otra de las cuestiones que más nos sorprendió fue la comprobación in situ de la capacidad de interacción con las Google Glass, sin apenas aprendizaje, de los llamados nativos digitales. Los alumnos de varios colegios, que visitaron el Museo, pudieron probarse este dispositivo y, a diferencia de lo que ocurrió con otro tipo de público, con ellos solo era necesario introducirles en el funcionamiento del dispositivo para que, sin ayuda, fueran capaces de interactuar con él.

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De nuevo esta experiencia de sacar la tecnología a la calle ha sido enormemente satisfactoria pues hemos comprobado como los que serán los usuarios del futuro valoran este dispositivo y, por que no decirlo, encuentran sus primeros fallos como: “porque no vuelve si le dices Home”, como algunos nos expresaron. Lo que está claro es que las Google Glass despiertan el interés de curiosos y desconocedores de la tecnología que, en sólo cuestión de minutos, ya vislumbran las potencialidades de un dispositivo al que, de momento, sólo tienen acceso las empresas tecnológicas más punteras del país.